Unión Europea

La normativa europea impulsa la gestión sostenible mediante la edificación de energía cero

La Directiva 2010/31/UE ha sido la primera en establecer que los Estados miembros tomarán las medidas necesarias para asegurar que a partir de 2020, todos los edificios nuevos serán edificios de consumo de energía casi nulo. La Directiva establece también que los Estados Miembros formularán políticas y adoptarán medidas tales como el establecimiento de objetivos para estimular la transformación de edificios que se reformen en edificios de energía cero.

Los datos

  • En España los residuos generados durante el proceso de construcción de edificios son de 790 kg/habitante y año (120 kg/m2 de vivienda de nueva construcción), un 65% superior a la media de la UE. La mitad de los mismos proceden de albañilería y materiales cerámicos, correspondiendo al hormigón otro porcentaje nada desdeñable: el 20%

  • En cuanto al reciclado nuestro 5% está muy lejos de porcentajes de otros países del entorno con ratios que oscilan entre el 20 y el 90%.

  • La construcción tradicional tiene un importante impacto ambiental: más del 50% de los materiales se extraen de la corteza terrestre, y representa un 40% de la energía consumida y un 36% de los GEIs , al margen de repercusiones o efectos en salud y productividad industrial.

La respuesta de la normativa

El nuevo RPC 305/2011, cuya práctica totalidad de articulado entra en vigor en julio 2013, introduce el requisito de la utilización sostenible de los recursos naturales, base del ACV  y herramienta indispensable para poder hablar de edificios de consumo de energía casi cero. La UE asumió en el 2007 el compromiso de reducir para 2020 las emisiones globales de gases de efecto invernadero un 20% respecto a los niveles de 1990, pudiéndose ampliar hasta un 30% en la hipótesis de un acuerdo o compromiso internacional de mayor implicación. De aquí hasta el año 2050, las emisiones deben reducirse al menos un 50% respecto a los niveles de 1990, debiendo contribuir todos los sectores de la economía a conseguir dichas reducciones.  

Este nivel de eficiencia energética en la construcción, solo puede alcanzarse mediante la colaboración de los agentes de todas las etapas del proceso productivo, desde la cuna a la tumba; es decir, desde la recolección de las materias primas para la fabricación hasta el reciclaje final:

  • reduciendo el consumo energético
  • reduciendo las emisiones de dióxido de carbono
  • reduciendo costes mediante la generación de sinergias entre las fases de ciclo de vida del producto.

Organismos/Unión Europea

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